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Lunes 26 de Septiembre de 2022

Víctor La Vera: Todos los detalles del juicio en su contra

Excomandante es acusado de intento de asesinato.

El 27 de mayo de 2021 inició finalmente el juicio oral contra Víctor La Vera Hernández, por el presunto delito de tentativa de asesinato en agravio de Sonia Muñoz Cuadros, cuando este era comandante jefe del Batallón Contrasubversivo N° 51 (Castropampa) de Huanta, Ayacucho.

Su acusadora asegura que en mayo de 1988 ocho efectivos militares provenientes de la Base Militar de Castropampa ingresaron a su vivienda a la fuerza, disfrazados de campesinos, para llevarla a la Base de Churcampa acusándola de entregar correspondencia a terroristas ya que tenía una tienda y una concesión de la oficina de correos.

Tras la supuesta ilegal detención, afirma haber sido torturada e interrogada por varios militares y luego trasladada hasta la laguna de Pirhuaccocha, lugar en el que le habrían disparado dos veces en la cabeza y una tercera a la altura del corazón cuando notaron que seguía con vida, para posteriormente echarle un poco de tierra y dejarla abandonada con un mensaje sujetado que decía: “así mueren las soplonas.

Aunque parezca inverosímil, Sonia Muñoz afirma que a pesar de las graves lesiones pudo esperar a que el vehículo se retirara para desatar sus ataduras y caminar durante varias horas pidiendo ayuda. Luego, continúa, fue trasladada a la ciudad de Lima, siendo operada aproximadamente una semana después de los hechos narrados.

Empero, toda la historia de la presunta víctima resulta poco creíble, sostiene la defensa del excomandante militar, ya que no resulta creíble que una persona que haya recibido dos disparos en la cabeza y uno en el corazón no haya quedado mínimamente con lesiones graves que le hayan hecho perder el conocimiento en ese momento; máxime, si no recibió atención al instante.

“No es creíble que la supuesta agraviada, después de recibir dichos disparos, se haya desatado sola y caminado descalza durante varias horas solicitando ayuda”, cuestiona la defensa de La Vera Hernández.

Y no son los únicos, para el periodista César Hildebrandt Pérez Triveño, quien fue llamado a declarar como testigo el pasado 25 de marzo de 2022, el relato de Muñoz Cuadros muestra muchas incoherencias.

“Me pareció una incongruencia que la señora dijera que fueron a recogerla a su casa, pateando la puerta y con mucha violencia un grupo de gente vestida, de hombres vestidos de civil y que luego esos hombres, en el trayecto o en alguna de las instalaciones donde estuvo ya estaban uniformados. La pregunta claro, más lógica es, ¿por qué si querían aparentar ser civiles después se uniformaron?, o sea ¿por qué se quitaron la máscara de esa manera?”, declaró Hildebrandt.

“Después, la señora en uno de los párrafos de la nota, dice haber oído que alguien, un oficial, parece, teniente o capitán le dice a otro refiriéndose a ella: ‘tengo compasión, porque se apellida igual que yo’, es una frase bastante extraña que en el caso de un mando militar, sobre todo de un mando militar dirigiendo un grupo de exterminio (…) luego dice que vio los FALES, refiriéndose a eso que he dicho “fusil automático ligero”, entonces es aún todavía mucho más milagrosa su sobrevivencia, yo sospecho que en este caso ella no tenía muy en claro, que armas usar porque puede fallar un FAL pero no tres y ella vio disparos casi simultáneos”, agregó.

Otra parte del testimonio de la supuesta víctima que es cuestionado por el reconocido periodista es respecto a un supuesto oficial que le dice a un subalterno que la política es ahora armar a las rondas, que van a ir disfrazados de senderistas y que “si nos reciben bien, los liquidamos”.

“Aún en la lógica de la guerra sucia que se libró durante mucho tiempo en las zonas de emergencia, eso suena bastante infantil, o sea los soldados que iban a ir disfrazados de senderistas y si los recibían bien iban a actuar, pero si los recibían mal iban a comprobar que esa aldea era leal a los intereses del Estado y del Ejército, pero corrían el riesgo de ser asesinados en el camino, si eran sospechosos de ser senderistas, entonces no hay mucha lógica en ese relato”, cuestiona.

No son las únicas contradicciones encontradas por la defensa de La Vera Hernández. Otro ejemplo es el testimonio de Esteban Cuya, quien en 1988 trabajó para la ONG SERPAJ (Servicio de Paz y Justicia) la misma que habría prestado ayuda a Sonia Muñoz para escapar a Lima y ser operada.

Cuya aseguró en un primer momento haber visto los casquillos que supuestamente le habrían extraído en la operación a la presunta víctima, empero luego sostuvo que no fue testigo de ello sino que “fueron sus compañeros quienes se lo contaron”.

Asimismo, admitió que solo vio sangre en el cabello de Muñoz Cuadros, sin poder precisar si había alguna herida u orificio de bala. También refirió que la llevaron a operar con el neurocirujano Esteban Rocca, quien era congresista y estaba protegido, porque temían que otros médicos se negaran a operarla por vincularla presuntamente con Sendero Luminoso.

“Todo ello, nos lleva a darnos cuenta de que los cargos atribuidos a Víctor La Vera Hernández son falsos, siendo estrategias de las ONG, que buscan lograr una victoria contra las Fuerzas Armadas, judicializando la lucha contrasubversiva en nuestro país”, finalizó la defensa del acusado.