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Sábado 18 de Septiembre de 2021

No fue golpe, fue lapo

Foto: Difusión

Por: Ernesto Barreda Arias/Artículo de opinión 

El lapo es la debilidad del coscorrón. Ambos golpean la cabeza; el primero con la mano abierta, el segundo con los nudillos del puño cerrado. Después de la segunda vuelta peruana, ante la angustia del conteo de votos y los gritos de fraude y la tuya en vinagre, algunos sectores (no sé si muchos) enamoraron a las Fuerzas Armadas: te toca a ti, tú eres mi salvación, sin ti nada soy.

La derecha dijo que el comunismo llegó al país para quedarse y la china entrecerró sus ojitos. Parece que hubo movimientos de pertrechos y aprovisionamiento de vituallas. Comunicados, conciliábulos, ‘cuarto de guerra’, y ná: somos institucionalistas. Las FFAA ya han aprendido de sus metidas de bota; al final, nadie salió a marchar cuando Vladimiro organizó su besamanos con el ‘acta de sujeción’, ni cuando Vizcarra y su Montenegro le puso mandiles rosados a la dignidad.

El 23 de agosto Keiko Fujimori ‘reconoce’ a Pedro Castillo como presidente, siete días después se reanudó su juicio por blanqueo de dinero. La gente que salía a las calles para protestar contra Castillo sintió el autogol. Y encima tenían que aplaudir a esos tres jinetes: Del Castillo, Lourdes Flores y Juan Sheput que salían a provincias para sorprender a los ‘provincianos’. El premier que visitó a Canaán en su suite, la señorita que no conoce el placer de la ‘victoria’ y el exministro de Toledo, PPK, kausita, moradito y mil colores más intentaron ser dueños de una fiesta que no era suya. Cuándo no.

Pero los militares ya enmendaron sus errores. Lo que la civilidad hizo con su voto, desde hace más de 60 años, ya no lo puede corregir la Fuerza Armada. Papá, deja que tu hijo crezca y asuma sus errores.

(*) El autor es Periodista, actualmente es columnista de “De junco y capulí”  en Diario Correo.

«Artículo publicado originalmente en Diario Correo / Columna: De junco y capulí»

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